La primera palabra que escuché en Swahili fue mzungu (hombre blanco), siempre estará en mi recuerdo como los niños la decían y la cara de asombro que ponían al ver por primera vez a un “blanco”. Nada más pisar Kenia me invadió una paz interior, los paisajes tan bonitos, la gente tan amable y humilde que comparten lo poco que tienen sin ningún interés ofreciéndote lo mejor.
Podría escribir folios y folios para explicar todas mis experiencias allí pero por mucho que lo explique hay que sentirlo y vivirlo. Sólo decir que ha sido una experiencia única e irrepetible, que nunca más volveré a sentir lo que sentí allí. Me veo en las fotos en la aldea de Kakemed en el distrito Teso al Noroeste de Kenia y me doy cuenta que el tiempo que estuve allí fui otra persona, no me preocupaban las cosas que no eran importantes. He aprendido a ser más paciente y que con muy poco se puede vivir muy feliz.
Es muy gratificante comprobar que todo lo que hacemos desde nuestra ciudad de Elche en actos benéficos de sensibilización y concienciación intentando día a día crear el máximo tejido social con la ayuda de todos los compañeros, voluntarios, colaboradores, socios de Tushirikiane etc.. con tanto esfuerzo, sacando tiempo de donde no tenemos ha merecido la pena por los resultados y esperanza que está dando a tanta gente de allí. Ver que el Centro Infantil Kilingili (proyecto subvencionado por el Ayuntamiento de Elche) está ayudando a tantas familias y niños que sufren malnutrición y enfermedades parasitarias, es muy estimulante para poder seguir con esta labor humanitaria y de desarrollo local. Ver a los niños como disfrutaban con las clases de manualidades, de baile impartida por la voluntaria Esther Abad o recibiendo clases de biología en los colegios por nuestro compañero Fran Boix me emocionaba día tras día, porque no paraba de preguntarme ¿con tan poco son felices?, y nosotros con tanto no encontramos la felicidad, cada día lo afirmaba más con esta frase que tanto me gusta “no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita”. Siempre estarán en mi corazón todas esas personas que durante mi estancia en Kenia me hicieron sentir una felicidad que no se puede describir con palabras.
Tushirikiane comenzó con mini proyectos de ayuda a la mujer y los jóvenes creando talleres de costura, carpintería, pequeños comercios ferreterías, tiendas de zapatos, programas de ayuda de alimentación y distribución de semillas a familias, contribuimos a la construcción de un escuela de enseñanza media para becar a los alumnos con mejores notas en la zona rural y que las familias no podían pagar. Seguidamente nos implicamos en la 2ª y 3ª fase de un proyecto de acogida y recuperación infantil y con el apoyo de la Concejalía de Cooperación del Ayuntamiento de Elche pudimos desarrollar 5ª fase y puesta en marcha en agosto de 2009 donde más de 14.000 niños han sido atendidos hasta ahora, actualmente estamos gracias al mismo apoyo del Ayuntamiento de Elche ampliando la escuela de enseñanza media en la zona de Vumilia con tres aulas mas para poder becar y acoger a un mayor número de chicos-as de esta zona rural dándoles la posibilidad de una buena educación y formación integral para un futuro mejor.
El conjunto humano que forma Tushirikiane patrocinadores, colaboradores, voluntarios, socios, simpatizantes etc. seguiremos trabajando por un mundo más justo y con menos desigualdad entre los países del Norte desarrollados y los países del Sur subdesarrollados, estos segundos con muchos problemas y una situación de tremenda injusticia que en muchas ocasiones se podrían equilibrar facilitándoles los medios y herramientas para que trabajen por su propio desarrollo no enviando cosas que tiraríamos a la basura como ropa, zapatos, etc.
Para mi no sólo ha sido un viaje de voluntariado solidario, sino un viaje de vivencia real y ver que con un granito de arena por mínimo que sea se puede ayudar a alguien. Me abrió los ojos, el corazón y aprendí a tener más fuerzas de la que tenía antes de realizar este viaje tan increíble para seguir trabajando por la solidaridad y desarrollo desde Elche por los más desfavorecidos en la zona rural que visité al Noroeste de Kenia.
Mariate González
Podría escribir folios y folios para explicar todas mis experiencias allí pero por mucho que lo explique hay que sentirlo y vivirlo. Sólo decir que ha sido una experiencia única e irrepetible, que nunca más volveré a sentir lo que sentí allí. Me veo en las fotos en la aldea de Kakemed en el distrito Teso al Noroeste de Kenia y me doy cuenta que el tiempo que estuve allí fui otra persona, no me preocupaban las cosas que no eran importantes. He aprendido a ser más paciente y que con muy poco se puede vivir muy feliz.
Es muy gratificante comprobar que todo lo que hacemos desde nuestra ciudad de Elche en actos benéficos de sensibilización y concienciación intentando día a día crear el máximo tejido social con la ayuda de todos los compañeros, voluntarios, colaboradores, socios de Tushirikiane etc.. con tanto esfuerzo, sacando tiempo de donde no tenemos ha merecido la pena por los resultados y esperanza que está dando a tanta gente de allí. Ver que el Centro Infantil Kilingili (proyecto subvencionado por el Ayuntamiento de Elche) está ayudando a tantas familias y niños que sufren malnutrición y enfermedades parasitarias, es muy estimulante para poder seguir con esta labor humanitaria y de desarrollo local. Ver a los niños como disfrutaban con las clases de manualidades, de baile impartida por la voluntaria Esther Abad o recibiendo clases de biología en los colegios por nuestro compañero Fran Boix me emocionaba día tras día, porque no paraba de preguntarme ¿con tan poco son felices?, y nosotros con tanto no encontramos la felicidad, cada día lo afirmaba más con esta frase que tanto me gusta “no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita”. Siempre estarán en mi corazón todas esas personas que durante mi estancia en Kenia me hicieron sentir una felicidad que no se puede describir con palabras.
Tushirikiane comenzó con mini proyectos de ayuda a la mujer y los jóvenes creando talleres de costura, carpintería, pequeños comercios ferreterías, tiendas de zapatos, programas de ayuda de alimentación y distribución de semillas a familias, contribuimos a la construcción de un escuela de enseñanza media para becar a los alumnos con mejores notas en la zona rural y que las familias no podían pagar. Seguidamente nos implicamos en la 2ª y 3ª fase de un proyecto de acogida y recuperación infantil y con el apoyo de la Concejalía de Cooperación del Ayuntamiento de Elche pudimos desarrollar 5ª fase y puesta en marcha en agosto de 2009 donde más de 14.000 niños han sido atendidos hasta ahora, actualmente estamos gracias al mismo apoyo del Ayuntamiento de Elche ampliando la escuela de enseñanza media en la zona de Vumilia con tres aulas mas para poder becar y acoger a un mayor número de chicos-as de esta zona rural dándoles la posibilidad de una buena educación y formación integral para un futuro mejor.
El conjunto humano que forma Tushirikiane patrocinadores, colaboradores, voluntarios, socios, simpatizantes etc. seguiremos trabajando por un mundo más justo y con menos desigualdad entre los países del Norte desarrollados y los países del Sur subdesarrollados, estos segundos con muchos problemas y una situación de tremenda injusticia que en muchas ocasiones se podrían equilibrar facilitándoles los medios y herramientas para que trabajen por su propio desarrollo no enviando cosas que tiraríamos a la basura como ropa, zapatos, etc.
Para mi no sólo ha sido un viaje de voluntariado solidario, sino un viaje de vivencia real y ver que con un granito de arena por mínimo que sea se puede ayudar a alguien. Me abrió los ojos, el corazón y aprendí a tener más fuerzas de la que tenía antes de realizar este viaje tan increíble para seguir trabajando por la solidaridad y desarrollo desde Elche por los más desfavorecidos en la zona rural que visité al Noroeste de Kenia.
Mariate González



2 comentarios:
Hola Mariate,
me alegra mucho ver todo lo que te llenó tu solidaria y altruista experiencia keniata.
¿Quién te iba a decir a una chica tan cosmopolita como tú que en lo 'rústico' te encontrarías a ti misma?
Besos
Jesús tienes todo la razón, está experiencia me ha aportado mucho y sigo siendo "cosmopolita" pero me he dado cuenta que me puedo adaptar a todo tipo de circunstancias, y eso te hace crecer como persona.Un beso
Publicar un comentario